jueves, 8 de julio de 2010

ELPLURAL.COM Camps maniobra para censurar una obra crítica con su gestión del accidente de Metro

El presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, maniobró in extremis para evitar la representación de una obra crítica con su gestión del accidente de metro ocurrido el 3 de julio de 2006, el más grave de la historia del subterráneo español. Según recoge el diario provincialL’informatiu, no fue Camps en persona pero sí un “miembro relevante” del Consell quien telefoneó a la Universitat de València, el organismo que acoge -aunque no produce- la dramatización, para mostrar su disconformidad con su contenido y advertir a los participantes de posibles consecuencias adversas. La mayor parte de actores y artistas de Zero Responsables, la polémica producción, trabaja en teatros y compañías participadas por la Generalitat. Con todo, la obra se estrenó ayer en La Nau (sede histórica de la universidad) y seguirá en cartel hasta mañana, tal y como estaba previsto.
Ayer el propio vicerrector de Cultura de la Universitat, Josep Lluís Sirera, confirmó la llamada de Presidencia regional. Posteriormente, el rector Esteban Morcillo le matizó incidiendo en que la Generalitat sólo mostró su malestar por el contenido de la obra, recoge El País.
Censuras de Camps
La función que, de momento, ha sobrevivido un nuevo intento de censura de Camps –
quien ya condenó al ostracismo una muestra de fotos de la Gürtel- aborda el accidente más trágico del transporte subterráneo español, el ocurrido en Valencia el 3 de julio de 2006 que costó la vida a 43 personas y dejó a otras 47 heridas. La representación no está producida ni financiada por la universidad, que simplemente presta el espacio para su exhibición, como lo hace con otro centenar de obras al año.


El vicerrector participó
Según Sirera, quien paradójicamente participó en el proyecto antes de asumir el cargo, el texto aborda la tragedia desde la perspectiva de las “responsabilidades colectivas”. El drama está articulado en 14 escenas escritas por varios autores –incluido el vicerrector- en distintos tonos. No se muestra, en ningún momento, el siniestro o las víctimas, una decisión adoptada para evitar afligir a las víctimas o sus familiares.
La escena de la polémica
Con todo, el drama incluye una escena polémica que, probablemente, fue el detonante del malestar del Consell. Sus protagonistas son el propio Camps y su esposa, Isabel Bas. En ella hay alusiones a trajes, pastillas, regalos y la visita del Papa a Valencia, un acto que tuvo lugar el mismo mes del accidente. Los diálogos son, asimismo, rotundos. “Las hienas bolcheviques preparan un magnicidio contra mi persona”, “Sin Álvaro me siento dormido”, “Mi coche oficial está lleno de escorpiones”, son algunas de las frases que, muy seguramente, no hicieron ninguna gracia al president. El texto, recopilado por 
El País, transcurre del siguiente modo:

Camps: "Las hienas bolcheviques preparan un magnicidio contra mi persona. Hace un rato he vuelto a oír la camioneta que me va a llevar al paseíllo. Bajo nuestros pies hay una nueva línea que nace en la Estación y se une al infierno. Mi coche oficial está lleno de escorpiones".

Isabel Bas: "Tienes una misión, tienes que darle el regalo al Papa, en ello se halla el honor del partido. Eres el último templario, si lo haces cruzarás la delgada línea que separa la cárcel de la Moncloa. Y ahora, Francisco, tómate la pastilla"

Camps: "Sin Álvaro me siento dormido".

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 Narrador: "El presidente accede a regalar al Papa el famoso regalo. El Santo Cáliz, que guarda en una bolsa de Mercadona, no es otro que el libro de accidentes del metro. Isabel recomienda que se lo dé porque si no lo hace le abandonarán las tres: ella, Rita (que le echará del partido) y su madre (sin herencia). Al final, Isabel le da un traje con el que visitar al pontífice, y concluye diciendo: 'Huele raro".

Sirera apuesta por la libertad de expresión
En cualquier caso, la representación no se centra en Camps sino en el modo de asumir responsabilidades desde una perspectiva cotidiana, enfatizando en la pasividad ante la burocracia o en las largas discusiones que no se complementan con acciones. Sirera, quien admitió no haber visto la obra antes del estreno como no suele hacer con otras, explicó que la Universitat se limita a ceder el espacio (la sala Matilde Salvador) y a verificar parámetros de calidad más que de contenido. “Me puede gustar más o menos, pero por encima de ello está la libertad de expresión”, zanjó.
El equipo resiste
La polémica, no obstante, continuó ayer unas horas antes del estreno, cuando en la red circuló un escrito con la conversación entre el vicerrector y el equipo de 
Zero Responsables.Además de relatar que Sirera reunió el martes a medio centenar de participantes de la obra –autores, técnicos y actores-, el texto recoge la contestación del equipo. “Todos y todas los participantes decidieron continuar adelante pese a que es muy probable que ahora empiecen a caer actores y actrices de repartos ya establecidos y acciones similares a las que ya nos tienen acostumbrados nuestra amiga y mujer preocupada por el sector Inmaculada Gil Lázaro (directora general de Teatres de la Generalitat)”.
Desplantes a las víctimas
Las relaciones entre el sector y el tándem Gil Lázaro y Trini Miró (consejera de Cultura) vienen siendo tensas por la política de recorte del Ejecutivo regional, que no ha renovado los convenios con las salas. Tampoco son nada fluidos los nexos entre Camps y la Asociación de Víctimas del Accidente de Metro 3 de Julio, un grupo con el que el presidente no se ha reunido ni una vez cuatro años después de la tragedia. Sin ir más lejos, el pasado 4 de julio tuvo lugar el enésimo desplante a las víctimas: ese día se vetó una eucaristía conmemorativa del accidente en la Catedral de Valencia a 10 minutos de su inicio, recuerda 
L’Informatiu
http://www.elplural.com/politica/detail.php?id=48452

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